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Sobrevivir al acto suicida. El día después


La pérdida de un ser querido por suicidio es un hecho terrible, doloroso e inesperado. Puede ocasionar un dolor intenso que puede ser prolongado y que será diferente y único en cada persona que lo sufre. Llamamos "supervivientes" a los familiares o seres queridos de la persona que ha cometido suicidio, y se calcula que en cada caso, hay unas seis personas relacionadas que sufren las consecuencias morales y emocionales derivadas de estas situaciones.

Los supervivientes al suicidio, se encuentran en muchas ocasiones con que las personas de su red social presentan actitudes o creencias negativas o culpabilizadoras sobre el suicidio. Los tabúes y creencias religiosas así como la tendencia a evitar los temas relacionados con la muerte contribuyen a aislar y estigmatizar a estas personas. Si a esto se añade un escaso soporte social, nos encontramos con que existe un elevado riesgo de que presenten duelos complicados, depresión e incluso suicidio

Junto con el dolor que genera la pérdida, suelen aparecer reacciones emocionales diversas, tales como angustia, desprecio, depresión, tristeza, rechazo, abandono, negación, paralización, vergüenza, incredulidad, estrés, culpa, soledad, ansiedad...Estos sentimientos son reacciones normales que aparecen como una expresión del sufrimiento, aunque al principio estas personas pueden sentirse desbordadas por estas emociones, En algunas ocasiones, pueden experimentar alivio, sobre todo cuando el ser querido sufría un trastorno mental.

Los supervivientes se obsesionan a menudo con el motivo del suicidio y con si podrían haber hecho algo por evitarlo o por ayudar al ser querido, lo que puede generar con frecuencia sentimientos de culpa. Otras veces, pueden sentir que los demás les culpan del suicidio, lo que les conduce a negar lo que pasó o esconder sus sentimientos. Esta actitud puede complicar el proceso de duelo.

Lo más sencillo y lo mejor que se puede hacer como amigo es escuchar lo que el superviviente nos está diciendo, sin critica, prejuicios ni juicios de valor. Debido al estigma sobre el suicidio, los supervivientes suelen ser reticentes a explicar su historia abiertamente y manifestar sus sentimientos. Para ayudarle, debemos dejar de lado todas nuestras creencias preconcebidas sobre el suicidio y las víctimas del suicidio. Esto se puede conseguir aprendiendo y conociendo más este problema.


Algunos consejos para ayudar a los supervivientes


Pregúntale si puedes ayudarle y cómo puedes hacerlo. Es posible     que no esté preparado para compartir su dolor y necesite un tiempo     para aceptar la ayuda.

Déjale hablar a su propio ritmo; lo compartirá contigo cuando esté     preparado para hacerlo

Ten paciencia. La repetición forma parte del proceso de superación,     y puede que tengas que escuchar la misma historia muchas veces

Utiliza el nombre del ser querido en lugar de "él" o "ella". Esto     humaniza al fallecido y resulta más reconfortante.

Puede que no sepas qué decir, pero eso no importa. Lo que el     superviviente necesita es tu presencia y escucha incondicional.

No se trata de decirle cómo debe actuar o qué debe sentir.     Ya que ésto es individual y diferente en cada persona

Evita frases como "Yo sé lo que sientes"; a menos que también     hayas vivido una situación similar